TEORIA EVOLUCIONISTA
“La evolución biológica es el conjunto de transformaciones o cambios a través del tiempo que ha originado la diversidad de formas de vida que existen sobre la Tierra a partir de un antepasado común”[1], partiendo de este planteamiento y de lo observado en ambos videos, hablaremos concisamente del proceso evolutivo del hombre.
Se dice que el hombre ha evolucionado desde un simple homínido hasta lo que hoy es en nuestros días. Para ello la ciencia se basa en tres principios, el de selección natural, adaptabilidad y mutación. Estos principios son los que han ido sucediéndose paulatinamente y que por así decirlo han permitido la evolución del ser humano hasta lo que hoy es actualmente. Si nos referimos al principio de selección natural es “el proceso por el cual las mutaciones genéticas que mejoran la capacidad reproductiva se vuelven, y permanecen, cada vez más frecuentes en las sucesivas generaciones de una población”[2], por otro lado nos referimos al principio de adaptabilidad como la capacidad que tienen las especies, en este caso el hombre para adecuarse mejor a un hábitat y también el cambio en la estructura o en el funcionamiento de un organismo que lo hace más adecuado a su entorno, consecuentemente el hombre tuvo que mutar, es decir sufrió cambios físicos que le dieron mayor ventaja para poder sobrevivir.
En base a los múltiples hallazgos de evidencias paleontológicas, que han servido para develar los secretos del hombre y para validar científicamente los fundamentos de esta teoría evolutiva, hoy pueden establecer que el antepasado más antiguo del hombre llamado AustralopithecusAfarensis, ciertamente no era un hombre pues el tamaño de su cerebro y su forma de vida casi instintiva le asociaba más a los homínidos, sin embargo basados en los tres principios anteriormente expuestos, puede llegarse a concluir que este primer antepasado llego a evolucionar hasta constituirse en el Homo sapiens.
¿Será acaso que por caminar erguidos, tener un mayor cerebro frente a otras especies o tener una forma de comportamiento en particular lo que nos hace humanos?, en lo particular pienso que estos factores biológicos nos distinguen favorablemente y nos dan una gran ventaja pero no llegan a dar una respuesta tal y como lo afirma el Papa Benedicto XVI:“existen muchas pruebas científicas en favor de la evolución, que se presenta como una realidad que debemos ver y que enriquece nuestro conocimiento de la vida y del ser como tal. Pero la doctrina de la evolución no responde a todos los interrogantes y sobre todo no responde al gran interrogante filosófico: ¿de dónde viene todo esto y cómo todo toma un camino que desemboca finalmente en el hombre?[3]”, es decir la respuesta a la interrogante primera, ¿Qué nos hace humanos?, solo la encontramos si aceptamos que hay un Dios creador de todo y del cual tenemos una semejanza que radica en nuestro espíritu es decir el alma, que no ha evolucionado, sino que se nos ha sido dada.
TEORIA CREACIONISTA
Se denomina creacionismo al
“conjunto de creencias, inspirada en doctrinas religiosas, según la cual la Tierra y cada ser vivo que existe actualmente proviene de un acto de creación por uno o varios seres divinos, cuyo acto de creación fue llevado a cabo de acuerdo con un propósito divino”[4]. De allí que la teoría del creacionismo surge de diversos planteamientos filosóficos o en casos particulares de mitos muy arraigados en diversas culturas y que han subsistido a través de la historia hasta nuestros días, en lo particular como una forma de dar respuesta a la inquietud del ser humano por conocer cual esel sentido de su existencia y su fin último, consecuentemente esta teoría se basa en cualquier opinión o doctrina filosófica o religiosa que trata de dar respuesta a dichos planteamientos.
Por tanto el creacionismo parece ser algo opuesto a la teoría del evolucionismo que explica la trasformación de las especies por los cambios producidos en sucesivas generaciones y de la existencia del universo mismo y de toda su constitución incluida la tierra y todo lo que en ella habita como un mero apto de una casualidad evolutiva o transformativa, prescindiendo en lo particular de la actuación de un ser divino.
Además es necesario tomar en cuenta un aspecto importante a la hora de interpretar los libros sagrados ya sea la Tora, el Corán y la misma Biblia, etc. que son los libros de los cuales se fundamenta la teoría creacionista.En el caso muy particular de la Biblia su interpretación debe hacerse correctamente, es decir no interpretar de manera literal lo que en ella se manifiesta sino más bien leer el texto a la luz del contexto en que fue escrito, es decir atendiendolas circunstancias que motivaron la escritura de determinado libro, la época en que fue escrito, los destinatarios, y muy en particular los géneros literarios que componen el texto en sí. En estos aspectos y otros más consiste una verdadera exegesis bíblica.
Lo anteriormente expuesto nos da pautas para comprender que no hay que dejarse llevar por fundamentalismo y pretender que un libro con orientaciones sobre todo religiosas de explicaciones científicas. No quiere decir con ello que la Biblia no tenga ningún valor, por el contrario si hablamos de un Dios creador y desapegándonos de prejuicios religiosos podríamos manifestar que este Dios inicia la creación y se vale de este proceso llamado evolución para llevar al universo y al hombre a la perfección con la que nosotros le vemos hoy en día. Sin embargo algo que el evolucionismo no debe pretender es mostrar la evolución del alma del hombre, pues esta es la que nos diferencia de los demás seres vivos y nos constituye como seres humanos y no tiene una explicación científica de origen sino que encuentra una respuesta a partir de que nuestra semejanza en Dios consiste en nuestro espíritu y que Dios está detrás de su creación y de todo lo que en el orbe existe. Por ello hay que entender que la fe y la razón se complementan.
CREACIÓN O EVOLUCIÓN
En lo personal mi actitud frente a la teoría de la evolución, es de prudencia, en cuanto conocedor de la doctrina católica. Reconozco que parten de hipótesis científicas serias, dignas de ser tenidas en cuenta, pero que hay que estar atentos de cara a su interpretación. No es admisible, por ejemplo, una interpretación de tipo materialista, que excluya la causalidad divina. De cara al origen del hombre, se podría admitir la posibilidad de una evolución en cuanto al cuerpo, pero sabemos por la Revelación, así como por una sana filosofía, que el alma humana, que es espiritual, no puede surgir de la materia, sino que implica una creación directa por parte de Dios.
A este respecto, científicos y teólogos, han gastado litros de tinta y kilos de papel, por lo que podría parecer algo simplista pretender responder a este tema en breves líneas. Sin embargo puedo manifestar lo siguiente: La teoría de que Dios se sirvió del cuerpo de un mono para hacer al primer hombre se llama evolucionismo. Esta teoría no está condenada por la Iglesia, desde la fe y la filosofía no hay inconveniente en admitir la teoría de la evolución. La respuesta de la veracidad de esta teoría nos la debe dar la ciencia, pues hasta el momento no deja de ser eso, una teoría. De hecho, la teoría de la evolución no elimina la necesidad de una inteligencia ordenadora. Admitir el orden de este mundo y no preguntarse por su causa, es como encontrarse un televisor en lo alto de un monte y atribuirlo a la casualidad. Los textos de la Biblia no tratan de darnos una explicación científica del modo cómo fueron hechos Adán y Eva, sino algo mucho más profundo: el hombre es obra de Dios y la mujer de la misma naturaleza que el hombre.
La Teoría de la evolución, pone en evidencia todos los descubrimientos que se han hecho en este campo gracias a la paleontología y en los que se observa cómo poco a poco, (después de miles y millones de años) los homínidos fueron transformándose hasta que “dieron lugar” al hombre. Estos estudios evidencian una cosa de la que no podemos dudar: el hombre tiene muchas cosas en común con el mundo viviente inferior a él, y de modo especial con la familia de los monos. Esta es una verdad en la que la ciencia ha ido profundizando cada vez más y que permite pensar que la teoría de la evolución hoy día es la explicación más racional.
Lo que a veces no se recalca de igual manera, es que el hombre por sus manifestaciones de inteligencia, voluntad y capacidad de amar... se separa claramente de los demás monos. Esto según mi punto de vista es lo que la Iglesia se esfuerza por comunicar: que el hombre no es pura materia sino que tiene espíritu y el espíritu no evoluciona. La ciencia podrá explicar cómo ha ido evolucionando el cuerpo, cosa que la Iglesia no sólo no tendrá problemas en aceptar, sino que la acogerá, pero lo que nunca podrá probar la ciencia es que “haya evolucionado el alma”.
Resumiendo: la Iglesia acepta que para la creación del hombre, Dios se pudo valer de una “materia” que ya existía (los homínidos) y que perfeccionó, a la que añadió el alma espiritual y racional, creando así al hombre. Además la Iglesia enseña que Dios no sólo dio el alma al primer hombre, sino que la da a cada hombre que viene al mundo, que la crea. Con esto rechaza cualquier interpretación que diga que todo el hombre (alma y cuerpo) descienden del mono, porque si toda alma es creada por Dios, ya no hay lugar para la evolución.
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