Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el cielo..... (Qohelet 3,1- 15)
lunes, 12 de marzo de 2012
Yo soy del tiempo Tú Señor eres el alfa y la omega, el principio, el fin la eternidad.
Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el cielo.... (Qohelet 3, 1-15)
Hoy me he sentido con el deseo de poner de manifiesto como el tiempo que el mismo hombre ha puesto con sus horas y minutos para determinar un momento en particular nos marca grandemente o bien podemos decir que nos deja huellas... Para muchos este mismo tiempo transcurre en divagaciones absurdas, en el malgaste del mismo en cuestiones que a veces en el disfraz de los placeres se confunden con la idea errónea de que se esta aprovechando la vida bajo el concepto de que la vida es una sola y hay que vivirla a cada momento.
Pues bien lo que debemos comprender es que somos del tiempo y que solo Dios es la eternidad y que el deseo de Él es compartir esa eternidad con nosotros, con sus hijos a su lado, con aquellos que han comprendido que al ser del tiempo deben estar preparados en todo momento no viviendo la pida como se cree sino mas bien como Dios quiere. Ya que la hora no la sabemos,por eso Jesús manifestó que en el día del juicio Dios vendrá como un ladrón en la noche y que nos corresponde a nosotros estar preparados, estar en vela y vigilantes en cada momento.
De allí que el titulo de este blog pone de manifiesto que bajo el cielo hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa, pues bien este tiempo que corresponde a la vida terrenal nos corresponde vivirlo rectamente para que el tiempo que corresponde a la vida eterna tengamos el gozo de contemplar a Dios cara a cara y de vivir una autentica felicidad.
Ademas recordemos que llegada la plenitud de los tiempos el Salvador nuestro señor Jesucristo se hizo hombre y habito entre nosotros para conceder al mundo el conocimiento de las Buenas Nuevas y de reconciliar al mundo con el Padre por medio de su sacrificio, el cual nos ha concedido el perdón de nuestros pecados y la efusión de la gracia por medio de la Iglesia gracias al Espíritu Santo que vino a nosotros en Pentecostés. Pues que esa alegría sea el estimulo para comprender que estamos en el tiempo y que cada paso y huella que este deja en nosotros sea vivido con la certeza de que agradamos a Dios y que a la hora en que el nos llame la muerte no sea vista como el final del tiempo sino como el inicio de un tiempo mucho mejor para nosotros o para los que ya han partido.
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